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La intervención del ministro de Fomento, José Blanco, en la Comisión del Congreso de los Diputados será, con toda probabilidad, recordada cuando abandone el cargo. No en vano, ha descubierto uno de los secretos mejor guardados y anhelados: las cuentas individualizadas de los 47 aeropuertos y el helipuerto que conforman la red española.
Los datos, al igual que sucede últimamente con las estadísticas de tráfico aéreo (que se publicarán los próximos días), arrojan más sombras que luces. Tan sólo nueve aeródromos sitúan sus resultados en positivo. Son Alicante, Palma de Mallorca, Girona, Málaga, Bilbao, Ibiza, Gran Canaria, Murcia-San Javier y Tenerife Sur. La mitad está entre los que más tráfico aéreo mueven. 
El aeropuerto madrileño de Barajas destaca con gran diferencia sobre el resto en pérdidas, con casi 301 millones. A una distancia considerable se sitúa Barcelona, con 42 millones, que recoge solamente la amortización de las obras de ampliación de la T1 desde junio de 2009. Entre los dos acumulan prácticamente el 80 por 100 de los números rojos.
La situación no tiene visos de mejorar a corto plazo. Concretamente, Blanco ha indicado que en el caso de Barajas las deudas no se superarán hasta 2025, fecha que se reduciría en tres años si se disminuyeran los costes de navegación. El panorama para El Prat es algo más halagüeño: 2018 si se reducen los costes, 2020 si el contexto no varía.
Fomento ha especificado que estos datos son provisionales y que, en algunos casos, como Málaga, Sevilla, Ibiza, Alicante o todos los canarios, no han contabilizado el impacto negativo de las fuertes inversiones de los planes directores que se están implementando. La Tiza |