Visita al 43 Grupo de Fuerzas Aéreas

 

 

La cueva de los Corsarios

 

El pasado 20 de marzo, un nutrido grupo de socios de AIRE tuvo la oportunidad de efectuar una visita al 43 Grupo de Fuerzas Aéreas, ubicado desde 1973 en la Base Aérea de Torrejón (LETO), y  encuadrado en el Mando Aéreo General del Ejército del Aire y del Espacio de España.

Esta Unidad es una de las más conocidas y sin duda de las más apreciadas del EdAyE, pues es la encargada de combatir los incendios forestales por toda la geografía española, lo que les ha granjeado el cariño y la admiración de todos aquellos que han visto un “Botijo” volando para salvar sus montes  y propiedades de las llamas.

Después de  efectuar una distribución de los socios en el menor número de vehículos posible (en un punto de encuentro acordado previamente) para facilitar la labor de la Policía Aérea, se dirigieron a la entrada de la Base donde, tras una rápida identificación por los componentes de la PA  encuadrada en la Agrupación de la Base Aérea de Torrejón a la que pertenecen , fueron dirigidos hasta el aparcamiento situado frente a la entrada de las instalaciones del 43 Grupo.

Una vez allí, el Tte. Olmedo, uno de los pilotos de la Unidad, designado para ser el anfitrión de la visita de AIRE, les estaba esperando para comenzar la misma.

En el hall de entrada del edificio, se puede ver una placa donde figuran todos los componentes de la Unidad fallecidos en acto de servicio desde la creación de esta.

 

Seguidamente los socios fueron invitados a subir a un pequeño salón de actos donde el Tte. Olmedo procedió a la proyección de una presentación donde se hacía referencia a la historia de la Unidad, los medios, las características del vuelo de los dos tipos de aviones con los que cuentan y las diferencias entre ellos, incluyendo la mención a los peligros que entraña no solo la descarga sobre los incendios sino, y casi sobre todo, la dificultad de cargar en embalses y lagos confinados con vientos cambiantes, obstáculos en el agua, cables suspendidos que cruzan las sendas de aproximación-salida, etc. sin olvidar las tomas en el mar por sus características especialísimas de oleaje, mar de fondo,…

Aunque la proyección digamos que es la estándar para todas las visitas, nuestro anfitrión no tuvo ningún problema en pararla cada vez que se le hacia alguna pregunta sobre lo que se estaba viendo en pantalla y parecía que estaba “disfrutando” al explicar sus experiencias a unos asistentes que conocían lo que era un estabilizador, unos flaps, el trimado, un ángulo de planeo, una guiñada, etc.

Es de hacer notar que durante todas las explicaciones, el piloto dio muestras de la mayor sencillez y humildad como si el trabajo que realizaban fuera de lo más normal y algo que les honra, alabó la labor de los mecánicos de la Unidad tanto como el suyo propio, así como el de los técnicos de extinción de incendios en tierra, los verdaderos héroes para él.

Al acabar la proyección y antes de pasar a los hangares el sufrido Tte. Olmedo estuvo enumerando las diferencias entre los dos aparatos de los que dispone el Grupo 43, los dos de la firma Canadair (ahora De Havilland Canada): el CL-215T (biturbo hélices convertidos a partir del CL-215 con motor a pistón, en la Maestranza Aérea de Albacete) y el CL-415 comprados directamente al fabricante.

Las diferencia externas entre ambos son difíciles de apreciar y radican en el número de compuertas para descarga de los depósitos de agua en vuelo, dos en el CL-215T y 4 en el CL-415, ademas de distintas antenas por los diferentes equipos de comunicación. Pero sin duda la mejor forma para identificarlos en vuelo y en tierra es la numeración de Unidad. Los aviones con numeral a partir del 20 (43-20, 43-21,… etc.) son CL-215T, mientras que los numerados con 30 son CL-415 (43-30,43-31,…..).

CL-215T en la que se aprecia la compuerta de descarga de estribor abierta.

CL-415 en el que se observan las compuertas dobles de estribor, principal diferencia externa con los CL-215T

 

El interior es otra cosa, los más antiguos tienen una menor capacidad de carga de agua (5.350 Litros) e instrumental de cabina analógico, mientras que CL-415 tiene un mayor peso al despegue, puede cargar hasta 6140 Litros y su cabina es completamente digital (glass cockpit).

Cabina de un CL-215T con instrumentación analógica

Una vez finalizada la exposición, el grupo de AIRE pasó al hangar de mantenimiento anexo al edificio administrativo y aquí se pudo visitar el interior de un CL-215T, concretamente el 43-22, al que le estaban realizando labores de mantenimiento los mecánicos del Grupo. Pero antes se ofreció un presente de agradecimiento a la Unidad que fue recogido por su Jefe, el Coronel Gómez y por el TCol. Santa Pau.

Como decíamos, ya en el hangar los socios de AIRE tuvieron plena libertad para inspeccionar todas las entrañas del avión incluida la cabina, mientras nuestro anfitrión seguía contestando, estoicamente,  al aluvión de preguntas sobre el vuelo del Botijo y su operativa.

Un equipo de mecánicos ajenos a los chalecos naranjas que pululaban por el hangar, se encontraban trabajando en una plataforma a varios metros del suelo sobre el Pratt & Whitney Canada PW123AF de la bancada derecha del 43-22, contestando también, con toda amabilidad, a las preguntas que se les hacían cada vez que bajaban de su nido.

Andamiaje necesario para efectuar con seguridad el mantenimiento en el avión.

 

Debido a la lluvia que caía intermitentemente, no fue posible fotografiar cómodamente los aviones que se encontraban frente al hangar, pero unas gotas de agua no son un obstáculo para los aerotranstornados y aprovechando las pausas, se pudo “hacer” la plataforma.

Para finalizar, nuestro cicerone, acompañó de vuelta al grupo de socios al interior del edificio de mando para poder adquirir los recuerdos y “chuches” (parches, camisetas, llaveros, posters, etc.) ya habituales en todas las visitas a las Unidades del EdAyE y que hacen las delicias de cualquier aerotranstornado.

El Tesorero no resistió la tentación de dejar la impronta de AIRE en la cafetería. No vamos a ser menos, no? 😉

En conclusión, una mañana muy entrañable en una de las Unidades, como dijimos al principio, más queridas y admiradas del Ejército del Aire y del Espacio, en la que los socios de AIRE, como siempre, fueron recibidos con la máxima amabilidad y atención por sus componentes a los que la Asociación quiere expresar desde aquí su agradecimiento y muy especialmente a nuestro guía, el Tte. Olmedo por su paciencia, preparación y buen hacer.

Fernando Hernández Oporto
Socio 130

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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